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El destino del asesor de viajes: La alegría de viajar

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El destino del asesor de viajes: La alegría de viajar

Noelia Sánchez, fundadora de NoeSan Viajes, cuenta en primera persona qué significa ser un asesor de viajes.

 

Mi pasión es fruto de una familia viajera. Desde muy pequeña tuve la fortuna de recorrer todo cuanto estuvo al alcance de mis padres, siempre acompañada por el entretenido equipo que formábamos con mis tres hermanas. Estar rodeada de tantas personas diversas me permitió observar el poder de autoconocimiento y transformación que cada aventura compartida traía consigo.

Con 20 países conquistados (y muchos más en la mira), entendí que viajar no solo consistía en ver nuevos paisajes y culturas: era también un camino para conocerse más entre seres cercanos y adentrarse más en la exploración de uno mismo.

Mi padre, comprendía perfectamente este sentir, por eso fomentó mis estudios en Turismo y una experiencia sumamente enriquecedora que vivía a los 20 años: el realizar una especialización en inglés de negocios y trabajar durante un mes en una agencia de viajes en New York, ¡la ciudad más cosmopolita del mundo! Así que luego de esta formación completa, ya estuve lista para tener mi propia agencia y ser yo la que guíe a otros a viajar.

 

Lo que más disfruto, es planificar viajes para familias: ver a padres e hijos, abuelos y nietos distendidos, compartiendo el descubrir y descubrirse. Tal como lo hicieron mis padres con nosotras y lo hacen ahora con sus nietos.

 

Tengo recuerdos de muchos momentos emotivos que mi profesión me ha regalado, sería interminable relatarlos a todos, ya que son un presente constante, así que mencionaré la experiencia que me vivo por estos días: Ser cómplice y partícipe de un viaje sorpresa muy especial que un señor está preparando como regalo para su esposa con motivo de su cumpleaños. Imaginar su alegría al enterarse, seguramente tan intensa como la que reflejan todos quienes están involucrados en esta organización, me llena de felicidad a mí también. ¡Qué gratificante es esta industria de la que soy parte!

 

Por eso asumo con mucha responsabilidad el desafío de “darle a la tecla” con lo que el pasajero quiere VIVIR y ENCONTRAR en su itinerario, más allá (y claro, sin olvidar) del presupuesto con el que cuenta. Porque detrás de cada viaje hay algo subjetivo que se busca, muchas veces inconscientemente, hasta que se descubre. Mi objetivo es por esto, superar sus expectativas. Que logren encontrar todo lo que fueron a buscar, junto al descanso, la unión, la diversión, la auto realización, y ese sueño a cumplir.

 

En casi una década de ejercer la tarea de cumplir esta misión, puedo ver con satisfacción cómo nuestros pasajeros rescatan la responsabilidad y la pasión puesta en lo que hacemos, sintiendo que cada viaje que armamos es como si fuera para nosotros mismos.

 

Por eso, a cada asesor que se suma a mi equipo lo invito a que primero conozca a las personas, conversando sobre cuáles son sus sueños, para así ayudarlos a cumplirlos. Hay que identificar el perfil del pasajero, con quién viajará, sus edades, lo que desean. No es lo mismo una familia que una pareja. No es igual un grupo de amigas, a un matrimonio mayor. Porque así como existe la diversidad de grupos hay diversidad de destinos y dentro de ellos, de hoteles. El conocimiento y experiencia adquirido por un agente de viajes que “visita” constantemente cada lugar es fundamental y marca la diferencia para asegurar el éxito de lo planificado.

 

Compartir con otros ese saber, ese desear, ese disfrutar, es una alegría: la alegría de viajar.